Como un mago en su chistera
enclavas la mano dentro de mi cabeza
revuelves mis ideas con los sesos,
qué buscas? palabras perdidas o
desconocidas quizá,
palomas suicidas.
Siento tus dedos hurgando en el cerebro
y tu voz resonando en la bóveda craneana,
retumbando, haciendo eco.
Eres tú o soy yo quien dicta al papel,
De quién son los ojos que leen,
a veces sueño que tejo el cabello
con el que enredo tus manos,
para atarte a la pata de la cama
de la irreverente poesía.

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