sábado, 7 de abril de 2012

Amor pingüinal


El sol vikingo navega en su drakar, iluminando mi anochecer cuando para él comienza el día lunar.

Los peces, pulpos y cangrejos que comeremos surcan el mar de mercurio derretido.

Estamos en la Antártida del caos, la arena es de hielo azul; no sentimos el  frío, nos tocamos. Su piel es mi pelaje, sus caricias mi calor; no hay tiempo para desastres, hay que zarpar a la playa de los huesos.

Somos el mensaje dentro de la botella, náufragos junto a las casiopeas ambarinas y los delfines blancos… en mi cuello te llevo colgado como piedra ojo de tigre, tu voz es mi poema y la espuma moja nuestros pies cansados.

No hay puerto y sin embargo sabemos llegar, desembarcar las hojas, las letras, los libros por escribir y por develar. Somos pingüinos en el no-tiempo, pingüinos de fuego y de sal.

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