viernes, 25 de mayo de 2012

La epopeya del pingüino del no-tiempo.


Tras las colinas de hielo, donde comienza y termina el desasosiego, está él.

Cansado de sumergirse en los mundos subacuáticos, fastidiado de pisar la tierra fría contempla con sus diminutos ojos el horizonte, es un pingüino solitario.


Las patas callosas han pisado todas las playas.
El autismo del viento, el aullido del silencio lo llevan a rozar el límite, a rondar los bordes de la locura, a desmenuzar el pez de oro, a quitarle las espinas del olvido, debe alimentarse de las vísceras de la palabra.


A dónde ir si la cotidianidad es cada vez más absurda?
En donde desplomarse de hastío?
En qué luna sumergir el pico y beber savia de ficción
con sabor a símbolos que expliquen algo, la nada.


Con paciencia construyó el lugar donde no transcurre el tiempo,
ahí la belleza fría lo congela todo, lo atrapa completo, lo envuelve con finas capas de agua que se cristalizan con el viento.

El sol, con sus rayos intrusos, como espadas, rasga el cielo abismal; se cuelan reflejos forasteros azules, rojos, morados, amarillos.


Bajo las aletas guarda estrellas de mar, que alguna vez fueron de cielo, con ellas corta las olas como si fueran hoces; corta la maleza de nieve que crece alrededor.

Hilvana los segundos para que no transcurran, para que existan los minutos y las horas y sólo sea el tiempo distendido, sin fragmentar, para no cederle ni un trozo a la muerte que todo lo quiere, que todo lo acecha.


Por aquí no hay tiempo para morir, todo es real, todo es intensamente real, contundente, rotundo, tal como es, sin adornos, ni reglas; todo fluye en su estado natural, nada se contiene, todo se expande, es el no-tiempo, es la realidad desmaquillada, es la verdad a tope, donde todo tiene sentido propio, todo es posible, todo es cierto.


Es el guardián de la playa de huesos, envía mensajes en botellas para los piratas, con las coordenadas de estas tierras exóticas, los días y las noches se funden, no hay luz ni sombra que los distinga, pueden ser los dos al mismo tiempo, sin tropezarse.


El pingüino errante sabe que algo anda mal en él, no es como los de su especie, él escucha crujir el hielo, los gemidos de la luna, salta entre pedazos del océano congelado, islas en trozos, intuye que el dolor es una bala que lo rompe todo, que explota al llegar al centro de las entrañas, él no siente nada, solo flota y teje el no-tiempo.


Es un pingüino vanidoso, se sabe único, aunque no es fácil serlo. Hay que ser demasiado testarudo como él para hilvanar letras, un segundo, un minuto, una hora, un día, una vida.

Tiene alma suicida, pero no quiere morir de aburrimiento, construye una playa, una cabaña, una palmera, un poco de color aquí, un poco de verde allá; que no todo sea hielo en su Antártida perdida. Con libros hace una mesa y un arrecife, los piratas comienzan a desembarcar.


El juego de luces boreales adormecen las dudas del ave, mientras continúa la travesía por el borde, por ambos lados hay un abismo, uno de muerte, otro de olvido; cruza sin caer, es un equilibrista del tiempo.


Se balancea, siempre corriendo el riesgo, es un suicida en el borde la mente. Puntual asiste al ocaso del quinto sol, se alimenta de peces coloridos, peces poetas, peces rebeldes, peces locos…El verde alga se refleja en sus ojos marinos, subterráneos, por donde un suspiro desea sumergirse y estallar adentro.


Es una tarea difícil cuidar la Antártida del no tiempo, detener las brújulas en su afán de separar el  Norte y el Sur, luchar contra los relojes obsesionados por cortar el tiempo, sesgarlo, rebanarlo y comérselo.


¿Qué habrá más allá de esta playa donde vienen a morir las ballenas?, el mar, cualquiera que sea, siempre trae misivas sin fechar, promesas que vuelan con las hojas de un libro abierto, murmullos lejanos de los que se fueron o se van. De vez en cuando,  recoge un caracol que al oído le canta y le confiesa que sí, que no está solo en esta labor, que las lunas no se desenmascaran en vano, que se afila la guadaña que ha de cortar el grosor de esta pared de hielo, para hallar ese otro que no es un reflejo, es otro pingüino, que sigue la silueta, que atiza el fuego para derretir esa helada distancia que frena su encuentro.


Mientras tanto, ambos preparan una mesa y un vino para brindar por todo lo no hecho, por todo lo que es y no se ve, por todo lo que hay y que sólo puede ser posible en el no tiempo.


El cielo, en el ocaso parece cerrar un ojo ardiente, visión cítrica del mundo, descansa la mirada sobre lejanos y mullidos copos de tierra. Tiñe de rojo las hojas de árboles secos, las flores parecen abrir los ojos sorprendidas ante el espectáculo. Las sombras avanzan sobre las laderas, golondrinas sembradas, las raíces no las dejan volar.


Aquí un día es un año y un año un segundo, el pingüino del no-tiempo sigue su camino, errando y errante, loco de remate, vivo de muerte, recitando a las botellas.

domingo, 13 de mayo de 2012

Arcano número 3



A la llegada del sol

o cuando se marcha,

constante en la penumbra,

en los bordes del pensamiento

apareces,

Henry te echa una mano al hombro,

te sienta a nuestra mesa a charlar,

destapamos la botella para recitar,

para eructar el mundo,

para lanzar blasfemias,

la oración cotidiana de los poetas suicidas,

arlequines de la corte del Rey Pingüino.



Crees que borrando las huellas con ramas de silencio

mi poesía no te seguirá por el archipiélago del insomnio?

a pesar de todo, algún puente quedará,

alguna nota perdida suena al interior del laberinto,

aún queda un resquicio en tu pecho

para sostener mi abrazo ancestral, milenario.



Velos azules brumosos en tu ventana;

lluvia sideral por tus rincones,

los trópicos te esperan,

 te escriben cartas desde el pasado

empalando mis letras.



No tengo miedo al desastre,

quiero huir del cansancio que conforma,

no hay segundero que detenga mi tiempo,

aunque retarde mi hora,

estoy destinada a llegar.

Daniela



Arlequines en las calles de tus sueños,

geografía que vuela en el tiempo;

esporas de arte prendidas a las puntas de tu cabello

intentando vencer la contradicción de este viento;

Veo esa luz fragmentada por el rabillo de tus ojos,

palabras que dibujan mosaicos florentinos.

Nuestros caminos y mapas se cruzan,

la brújula siempre señalando un punto de encuentro.

Tus años iluminando mi tiempo,

tu nombre acompañando mi nostalgia.

martes, 17 de abril de 2012

Tejedor


                                                                                     El tejedor, Vincent Van Gogh, 1884.

Ante tí, la obscuridad que has tundido,

la destreza de los años maneja la inmensa selfactina,

músculos tensos marcan el esfuerzo,

la dureza de las horas

enfurtiendo la vida con el batán de la muerte.



Parecen mil brazos los que tejen estos delgados cabellos,

negros como aramidas, resistentes a todo.



Es un escudo?
O una frazada que protege de la lluvia intensa,

que bruñe las calles del fastidio,

que hace resbalar la locura a gotas,

formando charcos a modo de espejos,

de los que huyes por saber que si te ves en ellos

te reconocerás.



Texere integumento
- dijo la voz con cuernos –
immolantes a hircum...
hilos de incertidumbre para anudarse en texturas.


Algo habrá visto el pintor en la urdimbre de la creación,

donde se masacran las estrellas con las palabras,

pincelando la existencia.


domingo, 15 de abril de 2012


Como un mago en su chistera

enclavas la mano  dentro de mi cabeza

revuelves mis ideas con los sesos,

qué buscas? palabras perdidas o

desconocidas quizá,

palomas suicidas.

Siento tus dedos hurgando en el cerebro

y tu voz resonando en la bóveda craneana,

retumbando, haciendo eco.

Eres tú o soy yo quien dicta al papel,

De quién son los ojos que leen,

a veces sueño que tejo el cabello

con el que enredo tus manos,

para atarte a la pata de la cama

de la irreverente poesía.

miércoles, 11 de abril de 2012


Quería ser la tinta que resbalara por tus vértebras;

soldar los huesos rotos,

atizar tu locura abanicando la noche,

podía sentir tus pasos en mis pies

descolocando el sol y las letras  blandas.



Los acantilados atisban un horizonte,

ahí se acaba el mar del pensamiento funesto y amargo,

se vierten lágrimas añejas en las raíces lacias, torpes, cortas

de una incipiente pasión que delira.



Tengo el tiempo contado…robado,

llegar tarde a todo, tic tac, tic tac,

lo despilfarro porque me sobra;

se me escurre entre los dedos,

escapa de mí.



No existes,

soy como cualquiera de los dioses,

te he creado para contradecir la voz interna

de este reloj que se empeña en rasgar cada milésima de segundo

el último aliento de dragón herido.



Rayos de realidad queman la piel,

tatúan los ojos morenos de henna,

delinean la ruta inadvertida en las manos

para escampar la cordura tantas veces negada,

sólo es el color de un destino marcado

por una luz que interrumpe la puntual calma

de unas manos gastadas de tanto tocar la nada.

lunes, 9 de abril de 2012

Polvos de sol oscuro


Los ojos del tigre arden en llamas solares,

nos acecha,

consume nuestros cuerpos hasta derretirnos en aceite,

hace pliegues en mi piel con los oleajes de la marea de su cuerpo,

tenemos una cama y varias puertas para llegar a ella,

el deseo es una explosión de cúmulo estelar,

polvo de alas batientes

que gimen y se arrastran por líquidos de vida

cayendo en esa lluvia de plomo,

nigredo de la creación.