domingo, 13 de mayo de 2012

Arcano número 3



A la llegada del sol

o cuando se marcha,

constante en la penumbra,

en los bordes del pensamiento

apareces,

Henry te echa una mano al hombro,

te sienta a nuestra mesa a charlar,

destapamos la botella para recitar,

para eructar el mundo,

para lanzar blasfemias,

la oración cotidiana de los poetas suicidas,

arlequines de la corte del Rey Pingüino.



Crees que borrando las huellas con ramas de silencio

mi poesía no te seguirá por el archipiélago del insomnio?

a pesar de todo, algún puente quedará,

alguna nota perdida suena al interior del laberinto,

aún queda un resquicio en tu pecho

para sostener mi abrazo ancestral, milenario.



Velos azules brumosos en tu ventana;

lluvia sideral por tus rincones,

los trópicos te esperan,

 te escriben cartas desde el pasado

empalando mis letras.



No tengo miedo al desastre,

quiero huir del cansancio que conforma,

no hay segundero que detenga mi tiempo,

aunque retarde mi hora,

estoy destinada a llegar.

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