miércoles, 13 de marzo de 2013

Luna-Daga (instrumento de suicidio)


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Con la misma daga corté cada trozo lunar,

cada cabello cayó entre hilos de sangre azabache,

las hebras se enredan en tus poemas,

el caos languidece.

 

Por un momento aparece el niño que fuiste,

me reconoces, porque todo lo sabes ya

pocas sorpresas hay para ti desde entonces.

 

Las sierpes que se abultan en las sienes del tiempo

se alimentan del fuego-tigre de Blake,

todo lo que me das se vuelve eterno,

es para mí lo que escribes,

firmas un testamento erralista.

 

Como un ovillo de preguntas me confundo entre hilaturas y textos,

el deseo como buen trocil, me va contorsionando, hace madejas de mí

que se tiñen en el verde, en el azul, en el ámbar, en el blanco de tu veneno.

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