Corre detrás de las horas,
te siguen las sombras por las calles ciegas,
hay demasiada luz entre nosotros?
Alcánzame siempre.
Me vuelco hacia tu lado,
chasquidos amoratados de tanto confrontar,
la calma y la exaltación apuestan por ti.
Te invoco y te aullo,
mira hacia este calabozo y lanza el anzuelo,
que de entre los escombros,
tambores de metal y hueso
tocarán la marcha trivial del no encuentro.
Arrastras soles marchitos,
haces girones la tela del mar,
las mil y un novias moribundas
caen en procesión, por el acantilado,
estoy lejos de ahí, si caigo, caeré como los ángeles.
Con guijarros afeitas la barba,
preparas las armas para hoy,
te arropas de valor,
hay que sobrevivir entre lamentos
la bala no estalla si no encuentra dónde,
esta guerra no
comienza sin ti.






