jueves, 27 de diciembre de 2012


Tinta blanca, pantallas negras, siempre estás, manicomio mental:      yo soy la llave.

miércoles, 7 de noviembre de 2012


 





Con una tijera la mente corta palabras,

rasga la aorta que destila los trozos de algo que se tiñe de significado;

caen como monedas,

tintinean,

giran sobre su propio eje

antes de parar sus movimientos simétricos

 en el suelo de estos ojos que leen.

 

Llegan de muy lejos los pensamientos arrastrando los pies,

rezumban como aleteos de lechuzas y mochuelos,

cada frase llega volando con un pico o un aguijón

y no se quedan,

se diluyen,

son como una pizca de sal en la punta de la lengua.

 

Estuvieron aquí, a punto de ser escritas

pero decidieron volver como civettas en pos de Atenea,

ululando a las almas que se van a rondar la luna,

vigilantes del sueño y del inconsciente.

 
No puedo escribirlas, son libres y anárquicas…ruedan, se van…

viernes, 14 de septiembre de 2012

Efecto ocular


 
 
Se que escogeré mal,

¿Por qué habría de hacerlo diferente?

Siempre enhebrando las venas por la obertura desacertada,

filamentos de amiento que se tiñen del cardenillo abismal que destierran tus ojos,

polvo cobalto aspirado por la locura, diminutos fragmentos de años luz;

trozos de libros para comer…rebanadas de fiambre para socavar el fastidio solar,

un trapo húmedo para la resequedad,

matices, sólo pálidos rasgos del color total,
este vino me da, al menos, cromotipia aguda.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Diálogo de Besugos?




Sigo el sonido áspero de sus voces por el pasillo, es el barullo lo que me espabila y hace que, adormilada, vaya a su encuentro, necesito cerciorarme que es verdad, que están ahí.

Arrullan mis pasos y me detengo, no pienso cruzar la habitación, mis ojos avistan el sombrero de uno y la chaqueta del otro disipando mis dudas.

Ambos toman de una botella vacía, están cansados y arrastran las palabras por la habitación, las dejan caer como arena de sus zapatos, las apilan para hacer una fogata con ellas. Nunca me han dicho la razón por la que usan mi cabeza para su encuentro, ser la musa tiene un precio, cautivan mi mente, interfieren mis sueños, alteran mi realidad afortunadamente, soy sin duda, el archipiélago de su insomnio. Juegan conmigo, disponen de mí, ya no se a quien servir, soy de uno pero quién es quién, me hacen sospechar que son uno solo, quién es el reflejo, ¿o uno fue y el otro es?

La voz del que escribe se confunde con la del que habla, susurran como si al nombrar las cosas, las trazaran, no es un diálogo, son párrafos entreverados…escucho:

        M: …Me siento absurda y humildemente grande, no como un megalómano, sino como una espora humana, como la esponja muerta de la vida hinchada hasta la saturación.

 

        D: Tampoco quería ser escritor, sin embargo…la poesía luchaba contra el mundo, con un manojo de letras para estanterías de polvo, mañana será otro día para empezar una revolución.

 

        M:…No hay forma, ni imagen, ni arquitectura, sólo vueltas concéntricas de pura locura. Soy la fecha de la sustancialidad del sueño. Verifico volando. Anulo dejándome caer a la tierra…

 

        D: ..Como un kamikaze hacia el pestilente sol, como una katana sin demasiado aprecio por mi cabeza, ¿a dónde va nuestro espinazo a soñar?, ¡hijos de puta! – Vocifera golpeando el vaso sobre la mesa, agitando las hojas de papel que han dejado sobre ella como un mantel, hojas arrugadas, escritas, en blanco, muchas hojas – continúa…

 

        Erratik tik tik tik... ¡tik!, ¡no logro comprender aunque lo intento!, ¡Hijos de la gran chingada!
Es la noche para tragarse el ancestral fracaso, ante las ruinas del diablo, ¡heredando el tiempo como muerte ácida!, debo confesar que soy el necio que queríais
– termina bajando la voz -.

 

Me siento en el suelo, intuyo una noche larga, parece que cambian de asiento, Henry retoma la charla:

 

         M: La idea de empezar un nuevo libro me aterroriza: hay tanto que decir, que no sé dónde o cómo empezar…

 

        D: …y mis pasos silenciosos hacen blando cualquier intento de alcanzar una oportunidad, ¡ah, en este sito se ven tantas guerras!, Y no sé por qué todas... antes de empezar...perdidasssss.


        M:…La idea de huir y empezar de nuevo es igualmente aterradora; significa trabajar demasiado para subsistir. Para un hombre de mi temperamento, siendo el mundo como es, no hay la más mínima esperanza de solución. Aún cuando pudiera escribir el libro que quiero escribir, nadie lo aceptaría, conozco a mis compatriotas demasiado bien: Aun cuando pudiese empezar de nuevo, sería inútil, fundamentalmente porque no deseo trabajar ni llegar a ser un miembro útil de la sociedad.

 

        D: A veces buscamos los símbolos, pero los símbolos nos encuentran a nosotros. Creo que el alcohol me dejó de afectar, pues soy todo veneno. Da igual que lluevan sapos o que llueva ceniza, llega un momento en que te transformas en algo patético, y te da por buscar algo…

 

        M: Vi hasta el último signo y el último símbolo, pero no pude interpretar las expresiones de su rostro. Sólo pude ver sus ojos brillando, enormes, luminosos, como senos carnosos, como si yo estuviera nadando por detrás de ellos con los efluvios eléctricos de su visión incandescente… sería la muerte?

 

        D: Muero... muero... escribiendo...

 

        M: Llego a las mismas conclusiones a que llego siempre, cuando dispongo de un minuto para pensar. O bien debo ir a casa inmediatamente para empezar a escribir o debo huir y empezar una nueva vida. Así pasan los momentos, momentos verídicos del tiempo sin espacio en que lo sé todo y sabiéndolo todo me desplomo bajo el salto del sueño sin yo.

 

        D: De un sueño que al pensar que despierto le entrego corazón en mano, puesto que en el agujero sobrante está el granito lunar de todos y cada una de las esperanzas de esta espiral, ¡Ah niños de la eternidad! Puede que la suerte esté echada pero yo os doy derecho a que crezcáis aquí, en este búnker de la mente.

 

        M: El granito lunar, es el sol oscurecido permanentemente, como para ayudarnos en nuestra continua lucha intestina. Nuestro sol era marte, nuestra luna Saturno: vivimos permanentemente en el cenit del averno. La tierra ha dejado de girar y a través del agujero en el cielo, cuelga por encima de nosotros la negra estrella que nunca destella.

 
 

        D: Estamos bajo el sol leonado, en el cielo azur; las piedras no reclaman nada
y el cuervo es muy listo, no se trata de comer el huevo ni de mirar sin ojos…es lo que hay.

 

        M: Lo sé, crecí más allá de mi propia muerte, espiritualmente brillante y dura. Estaba dividido en ayeres interminables, mañanas interminables, descansando sólo en la cúspide del acontecimiento, una pared con muchas ventanas, pero la casa había desaparecido…

El río se llama muerte y tiene sabor amargo. Lo he vadeado muchas veces, hasta las caderas, pero por alguna razón no me ha petrificado ni inmortalizado. Sigo ardiendo vivamente por dentro, a pesar de que por fuera estoy muerto como un planeta.

 

        D: Me gusta el mal, lo bebo como una copa emponzoñada, servida por el último dragón del vicio, ese que amorata los labios.

¿Escuchas las huestes siniestras que cruzan el río frío de los sueños muertos?

 

        M: Sí, vi al Dragón agitarse y liberarse del dharma y del karma, vi a la nueva raza del hombre cociéndose en la yema del porvenir.

        D: ¿Ves cómo se deshacen los dominios?, el frío hierro cae, los dragones devoran el ego, ya estoy unido a las tinieblas. Los ojos de las bestias son de profundidad abisal, propicios para caer en el líquido turbio y poder beber sediento.

 

        M: La gente cree que el vacío es la nada, pero no lo es. El vacío es una plenitud discordante, un mundo atestado de fantasmas en que el alma hace un reconocimiento.

 

        D: Aquí no hay palabras, ni actos, ni símbolos, es una zona de encrucijada en la que no hay nada que pueda ver, pero a un sólo gesto está la piel de la bestia y su olor embriaga,
¡así que quizás pueda ser demasiado tarde!, ¡Ten cuidado!

 

        M: Sólo dos platos en el menú: el yo y el no yo. Y una eternidad para elaborarlo. En esa eternidad que no tiene nada que ver con el tiempo ni con el espacio, hay interludios en los que se produce algo así como un deshielo. La forma del yo se descompone, pero el yo como el clima, permanece.

 

        D: Es el acto mágico lo que se enseña al Iniciado, para que no sea espurio. Voy a seguir el camino de cianuro, hasta dónde los cristales no tienen reflejos y son esas puertas que se llevan la piel la sinceridad.

 

        M: Esa puerta, que el cuerpo lleva encima, si se abre al mundo, conduce a la aniquilación. Es la puerta por la que en todas las fábulas sale el mago; nadie ha leído nunca que haya regresado por la misma puerta.

 

        D: Yo soy el mago.

 

        M: Y yo soy el Dragón.

 

        Y yo… soy la musa.

 

(Párrafos de Henry Miller extraídos de Trópico de Capricornio y párrafos de diversos poemas y cómics de Carlos Sueiro y/o Carlos Daminsky como: Recitales de la Botella, El mal, Erratik, Magia, Sueños y otros textos erralistas, con su autorización)

 

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Los Pies




Pie, pies, fez, pez, tez…

Zapatos, miles de zapatos, en miles de pies, dos pies…

Masajesssssssssssss

Pies, pies, pies, pies, tus pies…pasos firmes a la nada.

Pies negros de noche, ámbar entre las manos,

Pies hinchados de tinta,

dedos-piano, pies-leña, roble negro,

hay que frotar los pies para hacer fuego

y quemar la hojarasca del día siguiente…

martes, 4 de septiembre de 2012

Humedad Absoluta


 
Haces de mí vapor del caldarîum
me devuelves en el vaho azabache de la penumbra,

Respiro del halo de tu vientre.
Vertías partículas de caos sobre esta lasitud

quemabas como el hielo,
tu lengua halógena se precipitará

sobre los aljibes que se comen tu reflejo.

viernes, 3 de agosto de 2012

Manos como antorchas



No se arrastran más palabras hacia mí,

La antigua daga rasga las miradas de musgo

 que anidan en las oquedades del caos.



Es al cráneo de la noche a quien atormentas con tus poemas,

por un segundo, el cuervo te come los ojos.

Un segundo que no alcanza  para entender,

pero es suficiente para morir,

en medio de palabras incandescentes.



Muchas manos como antorchas,

con las venas transparentes del brazo que mueve el timón.

No encuentro el gancho para colgar mi piel,

ni aquel pecho dónde colocar mi frente y saber que no ocurre nada.



Se que escribiste todos estos libros, todos con distintos nombres,

pero todos tuyos, eres tú en cada párrafo, desdoblado, desalmado, desarmado, diluído…

 te impregnas como tinta indeleble al ácido de mis besos al aire.



Una cama de azahares pondrás en mi tumba,

a un lado del altar de huesos,

cerca de la playa con arena de cenizas,

 sobre las ballenas ancestrales

que descansan en la Antártida del pingüino del no tiempo.

martes, 26 de junio de 2012

Cinco (sin ton ni son)


5 pasos al abismo,

dedos hurgando el placer,

5 pestañas abanican el aire inefable que borran la quinta imagen de la quinta película.

5 nubarrones compitiendo al azar;

5, el impar, el discorde,

5 telarañas atrapando anémonas,

5 tentáculos sepias para asfixiar la memoria,

Un síncope de jibias, 5 latitudes de la muerte.

No hay quinto malo, ni cíclope que lo aguante.

5 retornos al quinto sol, 5 bálsamos por descubrir;
5 escalones hacia arriba...o hacia abajo?
un gato me ha dicho que hay 5 vidas y no 7,
vivo en 5 mundos a la vez, donde gobiernan 5 poetas, 5 dioses, 5 lunas de agua
5 números para llamar por última y por primera vez,


Las almas suicidas no desean morir, sólo añoran vivir de otra forma.

viernes, 15 de junio de 2012

Fragmentos de vida y de muerte



1
Demasiados NO en la profundidad de sus ojos,
Sangre entre mis dedos, probé la que salió del cuello,
habrá sido un sueño vampiro quien perforó la piel dulcemente?
Hurgué en la nariz que goteaba sangre,
la misma que bombeo con el culo cada vez que respiro
y que escurre entre mis piernas,
estoy llena de sangre,
llena de vida,
a eso sabe.
Absurdo, vacío, sol, no estoy, no soy…
No estoy en el vacío absurdo, no soy sol…
No soy sol vacío, absurdo, no estoy…
Juego de palabras para evadir a la musa realidad.

2
Vuelven las letras contigo,
como olas tímidas,
incipientes gotas de lluvia,
sudor de dioses ocultos y discretos,
eres una Clark Nova o un chico de la interzona?
Algún día el almuerzo se servirá desnudo…desnudos.

3
Un café expresso al minuto 30 con 50 segundos en Mulholland Drive,
novias que se mueren y yo envidiando el suicidio natural
de las manos como sogas,
escribiendo en el cuello una letanía de puntos y comas;
tus palabras son como una gran boca,
que me muerde, me besa, me escupe, me come, me nombra.

4
Demasiados Sí como barreras,
obstáculos para equinos sentimientos
que cabalgan a la velocidad de la luz,
como camisa de fuerza hecha girones
de tanto forzar la locura habitual,
escuchando los dedos teclear,
susurrando galimatías…

Habrá un 5? Veremos…



viernes, 25 de mayo de 2012

La epopeya del pingüino del no-tiempo.


Tras las colinas de hielo, donde comienza y termina el desasosiego, está él.

Cansado de sumergirse en los mundos subacuáticos, fastidiado de pisar la tierra fría contempla con sus diminutos ojos el horizonte, es un pingüino solitario.


Las patas callosas han pisado todas las playas.
El autismo del viento, el aullido del silencio lo llevan a rozar el límite, a rondar los bordes de la locura, a desmenuzar el pez de oro, a quitarle las espinas del olvido, debe alimentarse de las vísceras de la palabra.


A dónde ir si la cotidianidad es cada vez más absurda?
En donde desplomarse de hastío?
En qué luna sumergir el pico y beber savia de ficción
con sabor a símbolos que expliquen algo, la nada.


Con paciencia construyó el lugar donde no transcurre el tiempo,
ahí la belleza fría lo congela todo, lo atrapa completo, lo envuelve con finas capas de agua que se cristalizan con el viento.

El sol, con sus rayos intrusos, como espadas, rasga el cielo abismal; se cuelan reflejos forasteros azules, rojos, morados, amarillos.


Bajo las aletas guarda estrellas de mar, que alguna vez fueron de cielo, con ellas corta las olas como si fueran hoces; corta la maleza de nieve que crece alrededor.

Hilvana los segundos para que no transcurran, para que existan los minutos y las horas y sólo sea el tiempo distendido, sin fragmentar, para no cederle ni un trozo a la muerte que todo lo quiere, que todo lo acecha.


Por aquí no hay tiempo para morir, todo es real, todo es intensamente real, contundente, rotundo, tal como es, sin adornos, ni reglas; todo fluye en su estado natural, nada se contiene, todo se expande, es el no-tiempo, es la realidad desmaquillada, es la verdad a tope, donde todo tiene sentido propio, todo es posible, todo es cierto.


Es el guardián de la playa de huesos, envía mensajes en botellas para los piratas, con las coordenadas de estas tierras exóticas, los días y las noches se funden, no hay luz ni sombra que los distinga, pueden ser los dos al mismo tiempo, sin tropezarse.


El pingüino errante sabe que algo anda mal en él, no es como los de su especie, él escucha crujir el hielo, los gemidos de la luna, salta entre pedazos del océano congelado, islas en trozos, intuye que el dolor es una bala que lo rompe todo, que explota al llegar al centro de las entrañas, él no siente nada, solo flota y teje el no-tiempo.


Es un pingüino vanidoso, se sabe único, aunque no es fácil serlo. Hay que ser demasiado testarudo como él para hilvanar letras, un segundo, un minuto, una hora, un día, una vida.

Tiene alma suicida, pero no quiere morir de aburrimiento, construye una playa, una cabaña, una palmera, un poco de color aquí, un poco de verde allá; que no todo sea hielo en su Antártida perdida. Con libros hace una mesa y un arrecife, los piratas comienzan a desembarcar.


El juego de luces boreales adormecen las dudas del ave, mientras continúa la travesía por el borde, por ambos lados hay un abismo, uno de muerte, otro de olvido; cruza sin caer, es un equilibrista del tiempo.


Se balancea, siempre corriendo el riesgo, es un suicida en el borde la mente. Puntual asiste al ocaso del quinto sol, se alimenta de peces coloridos, peces poetas, peces rebeldes, peces locos…El verde alga se refleja en sus ojos marinos, subterráneos, por donde un suspiro desea sumergirse y estallar adentro.


Es una tarea difícil cuidar la Antártida del no tiempo, detener las brújulas en su afán de separar el  Norte y el Sur, luchar contra los relojes obsesionados por cortar el tiempo, sesgarlo, rebanarlo y comérselo.


¿Qué habrá más allá de esta playa donde vienen a morir las ballenas?, el mar, cualquiera que sea, siempre trae misivas sin fechar, promesas que vuelan con las hojas de un libro abierto, murmullos lejanos de los que se fueron o se van. De vez en cuando,  recoge un caracol que al oído le canta y le confiesa que sí, que no está solo en esta labor, que las lunas no se desenmascaran en vano, que se afila la guadaña que ha de cortar el grosor de esta pared de hielo, para hallar ese otro que no es un reflejo, es otro pingüino, que sigue la silueta, que atiza el fuego para derretir esa helada distancia que frena su encuentro.


Mientras tanto, ambos preparan una mesa y un vino para brindar por todo lo no hecho, por todo lo que es y no se ve, por todo lo que hay y que sólo puede ser posible en el no tiempo.


El cielo, en el ocaso parece cerrar un ojo ardiente, visión cítrica del mundo, descansa la mirada sobre lejanos y mullidos copos de tierra. Tiñe de rojo las hojas de árboles secos, las flores parecen abrir los ojos sorprendidas ante el espectáculo. Las sombras avanzan sobre las laderas, golondrinas sembradas, las raíces no las dejan volar.


Aquí un día es un año y un año un segundo, el pingüino del no-tiempo sigue su camino, errando y errante, loco de remate, vivo de muerte, recitando a las botellas.

domingo, 13 de mayo de 2012

Arcano número 3



A la llegada del sol

o cuando se marcha,

constante en la penumbra,

en los bordes del pensamiento

apareces,

Henry te echa una mano al hombro,

te sienta a nuestra mesa a charlar,

destapamos la botella para recitar,

para eructar el mundo,

para lanzar blasfemias,

la oración cotidiana de los poetas suicidas,

arlequines de la corte del Rey Pingüino.



Crees que borrando las huellas con ramas de silencio

mi poesía no te seguirá por el archipiélago del insomnio?

a pesar de todo, algún puente quedará,

alguna nota perdida suena al interior del laberinto,

aún queda un resquicio en tu pecho

para sostener mi abrazo ancestral, milenario.



Velos azules brumosos en tu ventana;

lluvia sideral por tus rincones,

los trópicos te esperan,

 te escriben cartas desde el pasado

empalando mis letras.



No tengo miedo al desastre,

quiero huir del cansancio que conforma,

no hay segundero que detenga mi tiempo,

aunque retarde mi hora,

estoy destinada a llegar.