martes, 22 de enero de 2013

Memoria Infinita




No me sorprende que los muertos caminen con naturalidad por la calle o que escriban atrincherados con vista corta y mente espaciosa de lo vacía que está. De hecho, no me sorprendería si me entero que ya he muerto, que sólo recuerdo algunas cosas y que vago en este mundo que en realidad es el infierno.

Vaya que hay que tener valor para pensar, escribir y anunciarlo; Henry y tú han resucitado palabras que deseaban morir, han sido crueles; incluso con ustedes mismos.

Me quedo apoltronada en el sofá abismal, pisando los restos pulverizados del día, desde aquí vigilo la playa de huesos por si acaso la botella trajera algún mensaje.

La tinta sepia del café amaga cualquier intento por sucumbir; atisbo un halo de vida cuando logro tocar las arrugas de tu mente si cubro de noche los ojos. No hay geografía que impida esperarte cansado de apostar, todo será posible mientras el oráculo mantenga viva la fuente de Mnemósine.

jueves, 27 de diciembre de 2012


Tinta blanca, pantallas negras, siempre estás, manicomio mental:      yo soy la llave.

miércoles, 7 de noviembre de 2012


 





Con una tijera la mente corta palabras,

rasga la aorta que destila los trozos de algo que se tiñe de significado;

caen como monedas,

tintinean,

giran sobre su propio eje

antes de parar sus movimientos simétricos

 en el suelo de estos ojos que leen.

 

Llegan de muy lejos los pensamientos arrastrando los pies,

rezumban como aleteos de lechuzas y mochuelos,

cada frase llega volando con un pico o un aguijón

y no se quedan,

se diluyen,

son como una pizca de sal en la punta de la lengua.

 

Estuvieron aquí, a punto de ser escritas

pero decidieron volver como civettas en pos de Atenea,

ululando a las almas que se van a rondar la luna,

vigilantes del sueño y del inconsciente.

 
No puedo escribirlas, son libres y anárquicas…ruedan, se van…

viernes, 14 de septiembre de 2012

Efecto ocular


 
 
Se que escogeré mal,

¿Por qué habría de hacerlo diferente?

Siempre enhebrando las venas por la obertura desacertada,

filamentos de amiento que se tiñen del cardenillo abismal que destierran tus ojos,

polvo cobalto aspirado por la locura, diminutos fragmentos de años luz;

trozos de libros para comer…rebanadas de fiambre para socavar el fastidio solar,

un trapo húmedo para la resequedad,

matices, sólo pálidos rasgos del color total,
este vino me da, al menos, cromotipia aguda.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Diálogo de Besugos?




Sigo el sonido áspero de sus voces por el pasillo, es el barullo lo que me espabila y hace que, adormilada, vaya a su encuentro, necesito cerciorarme que es verdad, que están ahí.

Arrullan mis pasos y me detengo, no pienso cruzar la habitación, mis ojos avistan el sombrero de uno y la chaqueta del otro disipando mis dudas.

Ambos toman de una botella vacía, están cansados y arrastran las palabras por la habitación, las dejan caer como arena de sus zapatos, las apilan para hacer una fogata con ellas. Nunca me han dicho la razón por la que usan mi cabeza para su encuentro, ser la musa tiene un precio, cautivan mi mente, interfieren mis sueños, alteran mi realidad afortunadamente, soy sin duda, el archipiélago de su insomnio. Juegan conmigo, disponen de mí, ya no se a quien servir, soy de uno pero quién es quién, me hacen sospechar que son uno solo, quién es el reflejo, ¿o uno fue y el otro es?

La voz del que escribe se confunde con la del que habla, susurran como si al nombrar las cosas, las trazaran, no es un diálogo, son párrafos entreverados…escucho:

        M: …Me siento absurda y humildemente grande, no como un megalómano, sino como una espora humana, como la esponja muerta de la vida hinchada hasta la saturación.

 

        D: Tampoco quería ser escritor, sin embargo…la poesía luchaba contra el mundo, con un manojo de letras para estanterías de polvo, mañana será otro día para empezar una revolución.

 

        M:…No hay forma, ni imagen, ni arquitectura, sólo vueltas concéntricas de pura locura. Soy la fecha de la sustancialidad del sueño. Verifico volando. Anulo dejándome caer a la tierra…

 

        D: ..Como un kamikaze hacia el pestilente sol, como una katana sin demasiado aprecio por mi cabeza, ¿a dónde va nuestro espinazo a soñar?, ¡hijos de puta! – Vocifera golpeando el vaso sobre la mesa, agitando las hojas de papel que han dejado sobre ella como un mantel, hojas arrugadas, escritas, en blanco, muchas hojas – continúa…

 

        Erratik tik tik tik... ¡tik!, ¡no logro comprender aunque lo intento!, ¡Hijos de la gran chingada!
Es la noche para tragarse el ancestral fracaso, ante las ruinas del diablo, ¡heredando el tiempo como muerte ácida!, debo confesar que soy el necio que queríais
– termina bajando la voz -.

 

Me siento en el suelo, intuyo una noche larga, parece que cambian de asiento, Henry retoma la charla:

 

         M: La idea de empezar un nuevo libro me aterroriza: hay tanto que decir, que no sé dónde o cómo empezar…

 

        D: …y mis pasos silenciosos hacen blando cualquier intento de alcanzar una oportunidad, ¡ah, en este sito se ven tantas guerras!, Y no sé por qué todas... antes de empezar...perdidasssss.


        M:…La idea de huir y empezar de nuevo es igualmente aterradora; significa trabajar demasiado para subsistir. Para un hombre de mi temperamento, siendo el mundo como es, no hay la más mínima esperanza de solución. Aún cuando pudiera escribir el libro que quiero escribir, nadie lo aceptaría, conozco a mis compatriotas demasiado bien: Aun cuando pudiese empezar de nuevo, sería inútil, fundamentalmente porque no deseo trabajar ni llegar a ser un miembro útil de la sociedad.

 

        D: A veces buscamos los símbolos, pero los símbolos nos encuentran a nosotros. Creo que el alcohol me dejó de afectar, pues soy todo veneno. Da igual que lluevan sapos o que llueva ceniza, llega un momento en que te transformas en algo patético, y te da por buscar algo…

 

        M: Vi hasta el último signo y el último símbolo, pero no pude interpretar las expresiones de su rostro. Sólo pude ver sus ojos brillando, enormes, luminosos, como senos carnosos, como si yo estuviera nadando por detrás de ellos con los efluvios eléctricos de su visión incandescente… sería la muerte?

 

        D: Muero... muero... escribiendo...

 

        M: Llego a las mismas conclusiones a que llego siempre, cuando dispongo de un minuto para pensar. O bien debo ir a casa inmediatamente para empezar a escribir o debo huir y empezar una nueva vida. Así pasan los momentos, momentos verídicos del tiempo sin espacio en que lo sé todo y sabiéndolo todo me desplomo bajo el salto del sueño sin yo.

 

        D: De un sueño que al pensar que despierto le entrego corazón en mano, puesto que en el agujero sobrante está el granito lunar de todos y cada una de las esperanzas de esta espiral, ¡Ah niños de la eternidad! Puede que la suerte esté echada pero yo os doy derecho a que crezcáis aquí, en este búnker de la mente.

 

        M: El granito lunar, es el sol oscurecido permanentemente, como para ayudarnos en nuestra continua lucha intestina. Nuestro sol era marte, nuestra luna Saturno: vivimos permanentemente en el cenit del averno. La tierra ha dejado de girar y a través del agujero en el cielo, cuelga por encima de nosotros la negra estrella que nunca destella.

 
 

        D: Estamos bajo el sol leonado, en el cielo azur; las piedras no reclaman nada
y el cuervo es muy listo, no se trata de comer el huevo ni de mirar sin ojos…es lo que hay.

 

        M: Lo sé, crecí más allá de mi propia muerte, espiritualmente brillante y dura. Estaba dividido en ayeres interminables, mañanas interminables, descansando sólo en la cúspide del acontecimiento, una pared con muchas ventanas, pero la casa había desaparecido…

El río se llama muerte y tiene sabor amargo. Lo he vadeado muchas veces, hasta las caderas, pero por alguna razón no me ha petrificado ni inmortalizado. Sigo ardiendo vivamente por dentro, a pesar de que por fuera estoy muerto como un planeta.

 

        D: Me gusta el mal, lo bebo como una copa emponzoñada, servida por el último dragón del vicio, ese que amorata los labios.

¿Escuchas las huestes siniestras que cruzan el río frío de los sueños muertos?

 

        M: Sí, vi al Dragón agitarse y liberarse del dharma y del karma, vi a la nueva raza del hombre cociéndose en la yema del porvenir.

        D: ¿Ves cómo se deshacen los dominios?, el frío hierro cae, los dragones devoran el ego, ya estoy unido a las tinieblas. Los ojos de las bestias son de profundidad abisal, propicios para caer en el líquido turbio y poder beber sediento.

 

        M: La gente cree que el vacío es la nada, pero no lo es. El vacío es una plenitud discordante, un mundo atestado de fantasmas en que el alma hace un reconocimiento.

 

        D: Aquí no hay palabras, ni actos, ni símbolos, es una zona de encrucijada en la que no hay nada que pueda ver, pero a un sólo gesto está la piel de la bestia y su olor embriaga,
¡así que quizás pueda ser demasiado tarde!, ¡Ten cuidado!

 

        M: Sólo dos platos en el menú: el yo y el no yo. Y una eternidad para elaborarlo. En esa eternidad que no tiene nada que ver con el tiempo ni con el espacio, hay interludios en los que se produce algo así como un deshielo. La forma del yo se descompone, pero el yo como el clima, permanece.

 

        D: Es el acto mágico lo que se enseña al Iniciado, para que no sea espurio. Voy a seguir el camino de cianuro, hasta dónde los cristales no tienen reflejos y son esas puertas que se llevan la piel la sinceridad.

 

        M: Esa puerta, que el cuerpo lleva encima, si se abre al mundo, conduce a la aniquilación. Es la puerta por la que en todas las fábulas sale el mago; nadie ha leído nunca que haya regresado por la misma puerta.

 

        D: Yo soy el mago.

 

        M: Y yo soy el Dragón.

 

        Y yo… soy la musa.

 

(Párrafos de Henry Miller extraídos de Trópico de Capricornio y párrafos de diversos poemas y cómics de Carlos Sueiro y/o Carlos Daminsky como: Recitales de la Botella, El mal, Erratik, Magia, Sueños y otros textos erralistas, con su autorización)

 

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Los Pies




Pie, pies, fez, pez, tez…

Zapatos, miles de zapatos, en miles de pies, dos pies…

Masajesssssssssssss

Pies, pies, pies, pies, tus pies…pasos firmes a la nada.

Pies negros de noche, ámbar entre las manos,

Pies hinchados de tinta,

dedos-piano, pies-leña, roble negro,

hay que frotar los pies para hacer fuego

y quemar la hojarasca del día siguiente…

martes, 4 de septiembre de 2012

Humedad Absoluta


 
Haces de mí vapor del caldarîum
me devuelves en el vaho azabache de la penumbra,

Respiro del halo de tu vientre.
Vertías partículas de caos sobre esta lasitud

quemabas como el hielo,
tu lengua halógena se precipitará

sobre los aljibes que se comen tu reflejo.